Nos encontramos en una sociedad donde cada día aumenta más nuestra capacidad de acceso a los productos y a su vez, y de forma proporcional, crece nuestro deseo de poseer productos cada vez mejores, más nuevos y de vivir las experiencias de marca al máximo. Esta tendencia no pasa de largo tampoco en los hogares Latinoamericanos, y al contrario los esta empezando a invadir.
Un acto tan simple y cotidiano como es tomar un café se puede convertir en toda una experiencia si uno lo desea: Caramel Macchiato, Mocca Frappuccino, Descafeinado, etc . Lo mismo sucede con el consumo de agua, antes tomábamos el agua que salía del grifo, ahora tenemos agua mineral, con y sin gas, enriquecida o con sabor incluso pasó a ser in símbolo de status (Ej: Fiji Water, Cloud Juice, Lauquen o Chateldon, entre otras)
Ya no nos basta con comprar lo que necesitamos, cada decisión de compra nos define y nos abre la puerta a un mundo al que hasta hace poco eran sólo unos privilegiados los que podían acceder.
Los especialistas en marketing hablan del snobmoddity (snob+comoddity): tendencia continuada de adquirir objetos mejores, comprar lo más nuevo, acceder a lo más exclusivo. Este fenómeno convierte en algo chic al artículo más simple y transforma el acto de vestirse, conducir o hablar por teléfono en una experiencia de lujo.
Las marcas se enfrentan cada vez a tipologías de clientes más diversas y especializadas, algunas de ellas son:
- Los seniors de Oro: mayores de 65 años que buscan disfrutar de lo que no pudieron cuando eran jóvenes.
- Mujeres Alfa: mujeres independientes económicamente, toman las principales decisiones y ejercen roles masculinos.
- Dink (del inglés double income No Kids): parejas sin hijos y doble ingresos que consumen más tecnología y cultura que otras familias.
- Singles y One parent Op: solteros independientes y divorciados con hijos, viven en las grandes ciudades y tienen estudios superiores.
- Tekkies: tecnoadictos, les encanta compartir información sobre tecnología.
- Kidult: hombres y mujeres de entre de 25 a 40 años que cuidan y miman su niño interno, consumen productos dirigidos a adolescentes y dedican sus ratos libres a actividades de aventura y diversión.
Las marcas más deseadas por estas nuevas tipologías de clientes se centran, cada vez más, en ofrecer una calidad superior, un diseño actual, accesibilidad y cercanía. Los consumidores de hoy compramos marcas que son capaces de ofrecernos una experiencia única y un beneficio emocional.
Así vemos como triunfa en todo el mundo la llamada “moda rápida” de ZARA o H&M, los amigables Apple y Nokia, los móviles Samsung y LG que agrupan en un sólo producto muchos gadgets, los asequibles muebles de diseño de IKEA, Wallmart, Starbucks, etc.
